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Cógeme: Tus brazos me harán fuerte. El apego en la primera infancia

Desde su nacimiento los bebés son 100% dependientes y están indefensos ante cualquier circunstancia o necesidad. Por este motivo, es necesario crear un sentimiento de seguridad con su entorno y con él mismo; para ello, los adultos que le rodean deben satisfacer sus necesidades de manera inmediata.

Los seres humanos somos sociales por naturaleza, necesitamos el contacto de otros. Por ello, como padres debemos acompañar y tener un papel principal en las primeras etapas de la vida de nuestros hijos para promover un desarrollo psicológico y emocional sano.

El apego, es un vínculo especial y único que nace entre los padres y el niño, y que condiciona en todo momento su personalidad y su seguridad personal en sus relaciones futuras.

Existen estudios que muestran que los bebés que mantienen una relación sólida y saludable con sus padres (o figuras de apego) en su infancia, presentan con más probabilidad relaciones y vínculos personales saludables con otros. Así, un niño con un apego pobre, podría derivar en un adulto con problemas emocionales y dificultades para generar vínculo con otros.

El vínculo se instaura en los primeros años de vida, y se refleja en todas nuestras relaciones a lo largo de nuestra vida.

La mirada, el contacto físico (besos y caricias), el sostén (tenerle un brazos), la sonrisa y la comunicación (hablarle, cantarle...) son algunos de elementos que promueven la creación del vínculo.

En los lactantes este vínculo se inicia en el embarazo, tanto con la madre como con el padre, a través de su voz y de momentos de intimidad compartidos. Más tarde, durante la lactancia, se generará un vínculo que formará la base de la estructuración psíquica del niño y de sus relaciones futuras. En el aprendizaje mutuo que implica amamantar, el bebé y la mamá se vinculan, se reconocen y se encuentran.

Por todo lo que hemos comentado arriba, es muy importante que seamos conscientes  de la responsabilidad y la influencia directa que tendremos en la formación de su personalidad y en su forma de relacionarse con los demás y con el entorno. Así que papás y mamás entre los que me incluyo: dediquemos tiempo a nuestros bebés! Mírale, cógele, cántale y abrázale todo lo que puedas y así, al contrario de lo que algunos creen le dotarás de la fuerza necesaria para enfrentarse al mundo!


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